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Lactancia · primeros meses

Dar el pecho me duele.
¿Es normal o hay un problema?

Uno de los mitos más extendidos en la maternidad es que «la lactancia duele». La realidad médica es muy distinta: aunque durante los primeros días puede existir cierta sensibilidad por el aumento de flujo sanguíneo, el dolor intenso, las grietas o los pinchazos son señales claras de que algo no está bien. ¡La buena noticia es que puede corregirse!

1. Corrección postural

Intervenir a tiempo en la postura y el agarre es la medida más eficaz contra el dolor y las lesiones en la piel. Estos son los puntos que tendrás que observar:

1

Agarre asimétrico

¿Qué significa esto para ti?

El pezón debe dirigirse hacia el paladar blando (la parte más trasera de este, casi llegando a la campanilla).

¿Qué hacer?

El bebé no debe meterse el pezón «en línea recta» como si fuera una pajita. Debe abarcar una gran porción de tu areola, especialmente por abajo (con su labio inferior). Su barbilla debe estar en contacto con el pecho y su nariz también debe quedar apoyada o tocando suavemente la mama, con espacio suficiente para respirar. Si solo agarra el pezón o la punta de la areola, lo aplastará contra su paladar duro (el que está más hacia adelante) a cada succión, y la lactancia no os funcionará bien a ninguno de los dos.

Comparativa de agarre al pecho: a la izquierda agarre asimétrico y profundo correcto con gran porción de areola dentro de la boca, a la derecha agarre superficial incorrecto solo del pezón
Bien: Agarre del pezón y la aureola, nariz en contacto con el pecho. Mal: Agarre solo de la punta del pezón.
2

Alineación corporal del lactante

¿Qué significa esto para ti?

Cabeza, hombros y cadera del bebé deben formar una línea recta, barriga con barriga, sin que tenga que girar el cuello para mamar.

¿Qué hacer?

El bebé tiene que estar totalmente girado hacia ti: su barriga contra tu barriga. Si el bebé tiene el cuerpo mirando al techo y el cuello girado, le costará horrores mamar bien y tirará del pezón para no perder el agarre.

Ilustración de madre sentada erguida amamantando a su bebé barriga con barriga, con cabeza, hombros y cadera del bebé formando una línea recta sin girar el cuello
Alineación correcta: barriga con barriga, cabeza, hombros y cadera en una misma línea. La línea discontinua marca la postura alineada.
3

Postura biológica (Laid-back breastfeeding)

¿Qué significa esto para ti?

Aprovechar su instinto y sus reflejos de búsqueda y agarre.

¿Qué hacer?

Consiste en recostarte hacia atrás y colocar al bebé boca abajo sobre tu pecho desnudo. La propia gravedad hace que su cuerpo se amolde al tuyo sin que tengas que forzar posturas con los brazos.

Ilustración de postura biológica o laid-back breastfeeding: madre recostada unos 45 grados con el bebé boca abajo sobre su pecho, en contacto piel con piel
Postura biológica: madre recostada a unos 45 grados y bebé boca abajo sobre el pecho; la gravedad mantiene el agarre.

2. Causas clínicas

Si el agarre parece correcto pero el dolor no desaparece, los estudios señalan estos 4 problemas más frecuentes:

1

Mastitis (inflamación mamaria)

¿Qué significa esto para ti?

A veces el pecho se pone rojo, duro o muy caliente no por una infección bacteriana, sino porque los conductos se han inflamado y bloqueado (como cuando se colapsa una cañería por hinchazón del tejido).

¿Qué hacer?

Lo ideal es dejar que el bebé vacíe el pecho a su ritmo, aplicar frío local tras las tomas para bajar la inflamación (puedes escuchar a tu médico llamarlo edema)

2

Anquiloglosia (Frenillo lingual corto)

¿Qué significa esto para ti?

El bebé necesita sacar la lengua sobre la encía inferior para amortiguar el pezón mientras mama. Si el «hilito» debajo de su lengua es muy corto o rígido, la lengua no se mueve bien y el pezón acaba rozando y aplastándose contra el paladar duro del bebé a cada succión.

¿Qué hacer?

Requiere una valoración funcional por parte de una matrona o pediatra capacitado para evaluar si necesita tratamiento o ajustes de postura.

3

Vasoespasmo del pezón

¿Qué significa esto para ti?

Pasa cuando los pequeñísimos vasos sanguíneos del pezón se contraen de golpe y cortan el paso de la sangre por unos momentos. Lo identificarás porque el pezón cambia de color tras la toma (se vuelve blanco, luego azul o morado y finalmente rojo) y sientes un dolor punzante muy agudo, como si te clavaran agujas.

¿Qué hacer?

Evita que el pezón pase frío al salir de la boca del bebé. Aplica calor seco inmediatamente (con la mano o una compresa tibia) al terminar la toma

4

Disbiosis o Infecciones

¿Qué significa esto para ti?

En el pecho habitan bacterias «buenas» de forma natural. Si ese equilibrio se rompe, las bacterias no deseables u hongos (como la cándida) se multiplican, causando un dolor ardoroso o una sensación de «quemazón interna» continua. La fiebre es una de las señales de alarma más claras de que una inflamación en el pecho ha podido derivar en una infección bacteriana

¿Qué hacer?

Acudir a consulta para valorar un cultivo de leche y obtener un tratamiento específico.

3. Tratamiento de lesiones en el pezón

Si han aparecido grietas o heridas (o incluso si quieres prevenirlas) existen maneras fáciles de aliviar la piel.

1

Uso de la propia leche materna

¿Qué significa esto para ti?

Tu leche no solo alimenta, sino que actúa como una «crema natural» con defensas y aceleradores de la cicatrización para heridas superficiales.

¿Qué hacer?

En grietas leves o irritación inicial, extiende unas gotas de tu leche sobre la areola y el pezón al terminar la toma y déjalo secar unos minutos al aire.

2

Tratamiento con hidrogeles o conchas de alivio

¿Qué significa esto para ti?

Cuando la piel se rompe y hace costra, cada vez que el bebé se agarra vuelve a arrancar la costra y sangra. Mantener la zona hidratada y protegida evita que la herida se vuelva a abrir con la fricción.

¿Qué hacer?

Utiliza discos de hidrogel o conchas protectoras (que evitan el roce del pecho contra la ropa o el sujetador).

3

Preservación del manto lipídico natural

¿Qué significa esto para ti?

Los pequeños bultitos alrededor de tu areola segregan un aceite natural que limpia y lubrica la zona. Si lavas el pecho constantemente, eliminas esa protección y la piel se agrieta con más facilidad.

¿Qué hacer?

Evita lavar el pecho con jabones o geles antes y después de cada toma. La ducha diaria habitual es más que suficiente para mantener una correcta higiene.


Cada mujer, cada pecho y cada bebé son un mundo. Aunque estos consejos te puedan ayudar a entender qué pasa, no dudes en pedir cita en tu centro de salud si el dolor o las heridas no ceden, o si aparecen síntomas como la fiebre. Tu médico, matrona o enfermera están ahí para echarte una mano y valorar tu caso particular en persona.

Sobre Laura

Laura Lapeña

Enfermera maternoinfantil · +10 años

Soy enfermera especializada en pediatría, neonatología y maternidad. Escribo esta biblioteca para que tengas información clara, tranquila y basada en las últimas recomendaciones médicas.

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Fuentes

Para respaldar la información con máxima rigurosidad y transparencia profesional, estas son las referencias científicas de instituciones y publicaciones de referencia utilizadas en este artículo.

Ver las citas completas
  1. World Health Organization (WHO). Infant and young child feeding: Model Chapter for textbooks for medical students and allied health professionals. Ginebra: WHO.
  2. Academy of Breastfeeding Medicine (ABM). Clinical Protocol #36: The Mastitis Spectrum, Revised 2022. Breastfeeding Medicine, 17(5), 360-376.
  3. Cochrane Database of Systematic Reviews. Positioning and attachment for breastfeeding or nipple pain/damage in lactating mothers. Cochrane Systematic Review.
  4. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Postnatal care guidelines [NG194]. Clinical Guidance on Infant Feeding and Nipple Care.
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Este artículo es información general escrita por una enfermera maternoinfantil. No sustituye una consulta sanitaria: si tu bebé está malito o algo te preocupa, llama a tu pediatra o al servicio de salud correspondiente. Ante signos de alarma, acude a urgencias.